96 lágrimas

Publicado en General el enero 6, 2012 por forragaitas

Eres como el teclado de 96 Tears, como la primera calada de mi cigarro. A medianoche miro la luna y pienso en ti. Volverás pronto y yo te espero. Me recuerdas a la voz de Rudy Martínez en esa canción: hipnótica e inmortal. Te quiero y tú lo sabes, pero no llores más. Perdóname, cariño. No tengo palabras para tanto dolor. Y tu voz, como el sonido del Vox, trepanando mi alma. Pero basta de llantos, son demasiadas lágrimas para ser lloradas por un corazón.  Tus ojos me miran. Te ríes, todo va bien. Deja que yo llore por ti.

Carreteras a ninguna parte

Publicado en Música, Miscelánea el septiembre 16, 2011 por forragaitas

Esclavos con diferentes nombres, pero esclavos al fin.

Tu negrero echa la culpa de todo a Zapatero mientras te deja con cinco días menos de vacaciones, después de tenerte trabajando durante todo el mes de agosto. El mío es como el tuyo, solo que más sutil. A los dos nos han engañado desde que íbamos al colegio. Llevamos indignados 30 años pero no vamos a ninguna asamblea. Vayamos a ninguna parte.

Campañas de sensibilización a favor de nosequé y proyectos internacionales de cooperación para nosecuanto. Y nos roban nuestra juventud a plazos. Una señora habla muy preocupada en televisión sobre los perros sin hogar. El periódico del bar abre su cuadernillo local con una gata maltrecha que se cayó desde un octavo piso. Otras veces habla de ositos de peluche perdidos y de cerdos que se comportan como personas. Subvenciones para artistas locales. Sicarios colombianos. Prostíbulos que abren. Homilías monótonas. Amigos que te abandonan. Coños secos. Resurrección de los muertos. Grupos de rock perfectamente despeinados. Carreteras interminables a ninguna parte. Amén.

Las películas ya no son películas, son videoclips. Las niñas de 16 años son ahora como putitas francesas. Y los chavales parecen todos iguales. No hay una sola nota discordante: llevan todos la misma ropa de imbéciles y tienen la misma expresión de vacío. Y aún encima el último disco de Lenny Kravitz es una puta mierda. Claro que siempre podemos huir.

Es muy fácil poder comprarse una Harley y ser un rebelde de bar. O decir hermosas idioteces 2.0. Mick Jagger es sir, pero sabemos que Keith nunca lo sería. Veo las fotos de facebook de tu viaje a Londres. Veo películas en blanco y negro. Veo cómo sirven las copas en la barra. Veo mi sueldo de novecientoseurista. Veo a los poetas de moda con sus másteres y sus mejillas sonrosadas, veo sus ojos de absoluto papanatismo. Veo el apocalipsis cada día en el supermercado. Mientras, tú lloras.

Alan Christie Wilson

Pienso en el suicidio de Alan Christie Wilson, alma máter de Canned Heat. Piensio en su cuerpo desnudo de 27 años entre los árboles del cañón de Topanga, vuelto hacia las estrellas de la noche californiana de septiembre de 1970. El Búho Ciego no dejó más nota póstuma que su silencio. Y sus canciones. Como su inmortal e hipnótica adaptación de On The Road Again, un tema del bluesman Floyd Jones, que a su vez se inspiró en un viejo blues de 1928 de Tommy Johnson. El retorno a ninguna parte, el viaje en sí mismo. La carretera como el destino fatal al que es inevitable regresar. La huida hacia la desesperación. Un blues perfecto, en el que la aspereza de la música contrasta con la voz suave y espectral de Wilson. Alzo mi copa a la luna por ti esta noche, amigo.

Take a hint from me mama. Please, don’t you cry no more, don’t you cry no more. ‘Cause it’s soon one morning down the road I’m gone.

Acéptame un consejo, nena. Por favor no llores más, no llores más. Porque pronto, una mañana, me habré ido carretera abajo.

Bin Laden despachado, ¿quién es el siguiente?

Publicado en Internacional el mayo 8, 2011 por forragaitas

Siglo XXI. Un tiro en la cabeza de Bin Laden y los ciudadanos civilizados salen a celebrarlo a la calle. Una bonita forma de celebrar el Día de la Madre. El Nóbel de la Paz, satisfecho con el operativo. Una niña de 15 años sonríe a la cámara desde el tumulto. Hemos avanzado mucho. El presidente de Estados Unidos es negro, está prohibido fumar en las cafeterías y los políticos ahora dicen “ciudadanas y ciudadanos”. Además tenemos Internet para bajarnos películas porno. Los gobernantes occidentales se congratulan tras el asesinato. Un hombre encorbatado habla de terrorismo con el rictus serio en televisión, y de la amenaza de la barbarie integrista. ¿A qué demonios se referirá? Corramos a Facebook a escribir alguna mierda sobre Al Qaeda. Y a otra cosa mariposa, sin pensar demasiado en que acaban de ejecutar alegremente a un hombre.

El próximo podrías ser tu.

Un caballero

Publicado en Frikismo con etiquetas el enero 21, 2011 por forragaitas

“Le atiende Vanessa”, me dijo aquella voz sin alma al otro lado del océano. Vanessa siempre me había parecido un nombre de puta. Además, yo no la había llamado. “Nos comunicamos con usted, uno de nuestros mejores clientes, para ofrecerle la nueva promoción de Movistar”.  No entendí toda aquella pompa. Ellos solo querían mi dinero. A mí no me importaba ni lo más mínimo que la empresa quebrara. Es más, me encantaría que todas sus oficinas, promociones y tarifas planas volasen un día por los aires. Además yo era un cliente de mierda, de esos que no llaman para preguntar qué hay de comer, ni para contarle a Puri lo que le dijo Coki que le pasó a Pachi “Mire, perdone, no me interesa. Ahora estoy muy ocupado”, le dije a Vanessa. Hasta entonces sentía verdadera lástima por las teleoperadoras. Todas las veces que me habían hablado me imaginaba sus tristes vidas. Encerradas en receptáculos de cristal, sin vida. Una existencia casi tan triste como la mía. Me imaginaba sus sueños rotos y sus  novios alcohólicos a los que mantenían. Nunca había podido concentrarme en absolutamente nada de lo que se afanaban en transmitirme esas voces femeninas. Pero Vanessa tenía un tono frío y aséptico y pretendía que la escuchara a toda costa. Y yo no podía, ni quería. Estuve unos cinco minutos en esa tesitura hasta que le colgué el teléfono. Me sorprendí de mi propia paciencia. Es duro ser un caballero en estos tiempos.

Vanidad

Publicado en Frikismo el enero 19, 2011 por forragaitas

La vanidad de nuestros cigarros en la oscuridad, nuestras gafas de sol, nuestro look descuidado, nuestros párrafos redondos, nuestras fotos en blanco y negro, nuestras citas literarias. La presunción de inocencia. Vivencias que creemos únicas, sensaciones que solo nosotros atesoramos. Nuestras sentencias irrefutables, nuestros amigos tan especiales. Cenas con vino caro y delicatessen. Planes de pensiones y gigas de porno. El funeral de la abuela. Lo que damos por sentado, los conductores que quisiéramos asesinar. Técnicos municipales de urbanismo. El mal aliento por las mañanas, el cáncer que nos devorará. Viaje al fin de la noche. Nos mantiene a flote la ilusión de atracar un banco, o la esperanza de que nos toque la lotería. Chuck Berry morirá pronto, o Jerry Lee. Después leeremos apasionadas crónicas sobre sus vidas de los que compran discos de The Killers, System of a Down, Artic Monkeys, Radiohead, Keane o mierda por el estilo. Ya casi no nos queda ni rock and roll.

La flor entre el asfalto

Publicado en Frikismo con etiquetas , el noviembre 16, 2010 por forragaitas

Cruzaba la carretera mientras llovía. El asfalto brillando bajo mis pies, la humedad metiéndose en mis huesos. No pasaban coches por aquella parte de la ciudad, una de esas urbanizaciones nuevas sin jardines donde solo vive gente engominada y con coches caros, todos guapísimos, ellos y ellas, como si fuesen estellas de cine, como si todo el mundo dependiera de sus trabajos importantísimos, todos trajeados y con mucha prisa. Yo andaba despacio sobre el firme. Toda la gente guapa estaba trabajando ya, esa zona tan exclusiva de la ciudad estaba ahora desierta, solo los vagos caminábamos por aquel sitio a aquellas horas. Ni siquera había una cafetería normal donde tomar un cortado y fumar un cigarro, solo habia locales exclusivos y modernísimos donde servían leche de soja sobre desconstrucciones de café… con cill out de fondo, por supuesto, y sin zonas de fumadores. Entonces la vi. Me paré y me agaché. Estaba allí, en el medio de todos esos millones de toneladas de hormigón y mierda: una esperanza verde en un borde de la acera, una brizna de vida en aquel paisaje inanimado, un trozo de vida entre tanta muerte de diseño, una patada en los cojones de la arquitectura moderna. Era una hierba minúscula pero crecía orgullosa hacia arriba, desafiante. Sobresalía del interior de una grieta casi imperceptible. Sus raíces se habían aferrado a Dios sabe dónde. Ascendía, triunfal, recordándonos lo ridículo de nuestra civilización, nuestra pequeñez y mortalidad. Subía hacia el cielo, en un canto a la vida que ya no podemos escuchar. Se hacía fuerte poco a poco, contra todo pronóstico. Le deseé suerte y seguí mi camino a ninguna parte, pensando en los museos de arte contemporáneo y en kilos de explosivos.

 

Es otoño

Publicado en Frikismo, Miscelánea con etiquetas el noviembre 13, 2010 por forragaitas

Es otoño. Echo de menos esos días en que miraba las copas de los árboles con la espalda mojándose en la hierba, la tierra entre mis uñas. Echo de menos no pensar en cuánto falta para mi día libre, mi miserable día libre. Echo de menos cuando todavía no sabía que era un esclavo, cuando todas las preocupaciones eran imaginar un mundo mejor. Ahora los árboles solo los veo desde el coche. Cada día atravieso un túnel de ramas y hojas que se están cayendo. Cada día pienso en bajar del coche y quedarme allí. Pero no lo hago.



Nada ha valido la pena

Publicado en Frikismo el noviembre 3, 2010 por forragaitas

Los tíos que llaman con un shhhh a los camareros hacen que quiera asesinarlos lentamente, hacen que crea que nada ha valido la pena: la polis, el renacimiento, la ilustración, la lucha obrera… Suelen lucir sus miserias en voz alta en los bares, encargándose de que escuches bien los entresijos de sus puñeteras vidas, sus hipotecas, sus últimos moelos de coches, sus plazos fijos, sus putas madres… Suelen hablar de valores morales, de lo mal que se ha puesto la cosa con los inmigrantes, de que con Franco estas cosas no pasaban y demás. Beben vino y cerveza y fuman Marlboro mientras aseguran que ellos en su vida han probado un porro. Son los hombres de las altas esferas, deciden tu futuro, se encargan de convertir este mundo en un lodazal. Sentencian, adoctrinan, zanjan, tienen a la verdad de su parte. Van bien vestidos, pero ves en sus ojos esa mediocridad atávica del infeliz irremediable. No importa lo que tengan o hagan, porque siempre quieren más. Permanentemente insatisfechos, contagian su ponzoña sin saberlo. El mundo sería mejor sin ellos.

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