Adiós a Lux Interior, el último chamán del rock

Erick Lee Purkhiser, cantante de The Cramps, falleció el 4 de febrero a los 62 años a causa de una insuficiencia cardíaca

Su vida fue una road movie a ritmo de rock and roll. Un día recogió a una preciosa pelirroja que estaba haciendo autoestop, Kristy Wallace. La casualidad quiso que los dos se dirigiesen a una conferencia sobre Arte y Chamanismo en la Universidad de Sacramento. Nunca más se separaron. Su gusto por el cine de serie B y, sobre todo, por el rock and roll de los años cincuenta, les hizo conectar inmediatamente. Eran los inicios de los setenta.

La última formación de The Cramps

La última formación de The Cramps

Al poco, las dos almas gemelas decidieron formar una banda. La mujer se transformó en la guitarrista Poison Ivy, y Erick Lee en el vocalista Lux Interior. Juntos, se trasladaron a Nueva York a probar suerte. Interior trabajaba en una tienda de discos junto a Bryan Gregory, al que ofreció el puesto de bajista en la banda que estaba montando. Gregory apareció en el local de ensayo con una guitarra, haciendo un ruido ensordecedor. Fue incorporado al grupo de inmediato.

Durante una fiesta, solo uno de los presentes osó realizarle proposiciones deshonestas a Poison Ivy. Era Nick Knox, que fue fichado al momento como batería. La formación más legendaria, que vería reformados el puesto de bajista y batería en varias ocasiones, estaba al completo. Los punteos hipnóticos de Ivy, la brutal distorsión de Gregory, el ritmo crudo de Knox y la voz oscura de Interior… sonaban a algo totalmente nuevo haciendo una música completamente vieja.

Interior en acción

Interior en acción

Durante sus incendiarias actuaciones en el CBGB neoyorquino, los Ramones quedaron impresionados con la puesta en escena de The Cramps, y giraron juntos. Era habitual observar cómo Interior entraba en éxtasis destrozando el escenario, engullendo el micro e increpando al público. Mediaban los años setenta. Desde entonces, la banda comandada por el espectral gentleman giró por Europa, teloneó a The Clash y a Police y grabó temas memorables, la mayoría adaptaciones de canciones ya olvidadas de rock and roll, el garage, el country, el rockabilly, el surf y el blues más primitivo. La crítica definió su estilo como psychobilly. Se convirtieron en una banda de culto del ambiente underground.

Como Elvis, reinterpretaron como nadie a los clásicos recuperando canciones como The Way I Walk, The Crusher, She Said o Lonesome Town. Porque The Cramps, ante todo, homenajearon a sus antecesores. Los viejos temas desempolvados adquirieron una nueva fuerza. Los hicieron suyos, alternándolos con brillantes composiciones propias como Human Fly, Like a Bad Girl Should o Ultratwist.

En su discografía, lo oficial se mezcló con lo pirata, un destello más de verdadera actitud. La banda, cavernícola y sofisticada a la vez, fue la última en ofrecer un concepto festivo del rock, alejado de todo lo demás, por eso era subversiva, con letras sobre monstruos, demencias sexuales y médicos locos.

El carismático frontman vivía rodeado de cómics, películas de terror, coches antiguos, su equipo de fotografías en tres dimensiones y, sobre todo, una ingente colección de vinilos. Con su óbito desaparece una manera de concebir la música, al margen de criterios mercantilistas. Y es que The Cramps nunca vendieron discos ni les importó lo más mínimo. El último caballero del rock, el lánguido chamán, se dedicó a recuperar el legado de los que, antes que él, se sintieron tocados por el veneno del rock and roll. Con su muerte, el cuero negro llora lágrimas de sangre.

Lux junto a Poison Ivy en su cocina

Lux junto a Poison Ivy en su cocina

Dios salve al r&r. Dios salve a Lux Interior.

http://www.xornaldegalicia.com/article.php?sid=200902120035070066

2 comentarios to “Adiós a Lux Interior, el último chamán del rock”

  1. Descanse en paz (aínda que isto pode estar ben lonxe do seu desexo).
    Polo menos nos quendas “os Cramps galegos…”
    Saudos.

  2. Leía el otro día el arrepentimiento de un adicto a las grabaciones multipista (Javier Mastreta). Decía que había estado años equivocándose grabando chorradas perfectísimas y que se había dado cuenta de que la música como lleva realmente a la ensoñación es con la imperfección que le da el músico cuando la toca. No sé quién decía: “lo importante, lo que da personalidad a tu música y la hace única es sentirla, mucho más que el que tú atesores una técnica perfecta. A mí me sigue gustando mucho el Nevermind the Bollocks y lo que cuenta “La mugre y la furia”. Por desgracia quedan muy poquitos de los clásicos vivos ya. Pero vuelve el vinilo. Por cierto, ¿no tendrás algún vinilo por ahí interesante para regalarme?

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