Molinos de viento

Iba conduciendo, jodido. Había dormido poco y tenía tantas ganas de ir a trabajar como de sacar una muela. Paré en un semáforo. Miré por la ventana. Era un día soleado, parecía verano. En una floristería vi expuestos varios molinos de viento. Eran de colores muy vivos y giraban con parsimonia. Me quedé absorto mirándolos.

La última vez que había visto estos artefactos debía de tener cinco años. Por un momento, me convertí de nuevo en un niño. Después, arranqué.

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4 comentarios to “Molinos de viento”

  1. Helvetia Schweiz Says:

    Resulta que son los únicos espantapájaros que funcionan, parece ser…

  2. Querido forragaitas, as veces nun día de merda existen pequenas cousas que te deixan absorto. Non as perdas, agarraas ben forte para o teu blogue e tenta compartilas porque poden facer o mesmo efecto en nos…agora estou pensando en muiños de vento. Bikos!!!

  3. Pozí, trabajar, en la mayoría de los casos, es mucho peor que sacarse una muela, aunque sea la del juicio.

  4. A veces el destino nos regala ese tipo de sorpresas. Y son tan maravillosas..

    Quisiera saber ¿qué otras cosas podrían también llevarte nuevamente a tu infancia?

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