Mariano

Como llegó se marchó, de repente. Teníamos 10 años y era el nuevo de clase. Se llamaba Mariano. Era de Valladolid. Pelirrojo. Decía cosas extrañas. Hacía cosas extrañas. Era diferente. Todos le odiaban. Enseguida nos hicimos inseparables. A ninguno de los dos nos gustaba el fútbol ni coleccionar cromos. Íbamos a la biblioteca, entrábamos en obras abandonadas, destrozábamos electrodomésticos abandonados… Eso era a lo que nos dedicábamos. Mariano se hacía preguntas: para qué valía estudiar si nos íbamos a morir, quién juzgaba a los jueces, cómo se construían las catedrales… Era un pequeño hijoputa renacentista. Una vez, cuando volvíamos del colegio, se acercó a una vieja que pedía dinero. Le dio cinco mil pelas que le habían dado sus padres por su cumpleaños. La señora quiso devolvérselo, pero no hubo manera. Un día me dijo que hablaba con Dios. Todavía hoy le creo. Supongo que será reponedor en un supermercado.

4 comentarios to “Mariano”

  1. xa che comunicarei cando saia o libro, Dani. Haberá presentacións por todo Galiza. Sexa como for… estará nas librarías dentro dun més, como moito. Saudiños!!

  2. Conozco algún que otro Mariano. Saludos.

  3. vintxuca Says:

    Esas persoas quedan sempre na nosa memoria, eu non tinha un mariano… tinha unha mariana, que sería dela?… máis que de reponhedora nun supermercado imaxínoa facéndolhe os buracos as olivas recheas ou trabalhando nunha fábrica de zambombas!
    Unha aperta!

  4. poida que ao pelirroxo lle dera por fundar microsoft, poida.

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