Me olvidé de invitarte al cine

Me olvidé de que jugaba el Deportivo, y cuando pasamos por delante de aquel bar no sentí ninguna emoción al ver en el televisor que, increíblemente, íbamos ganando. Yo miraba tus ojos negros como la noche, tu pelo negro como el infinito, tus hoyuelos, tus cejas, tus labios, tu piel… Nadie más que nosotros paseaba por aquel lugar. Me olvidé de encender otro cigarro, de estar preparado para lo peor, de la hora que era, de contarte tantas cosas… Solo escuchaba tu voz, pausada y tranquila, honesta, tu voz azabache de ultramar. Me olvidé de la capital de tu país, y eso que lo había consultado para impresionarte. Miraba el ligero balanceo de tu cuerpo al caminar, escuchaba lo que me contabas pero no podía prestarte toda mi atención porque me perdía en tus detalles. Me olvidé de mí mientras me perdía en tus curvas, mientras escuchaba tu respiración, mientras te olía. Miraba tus bailarinas pasar sobre los charcos, miraba tu placidez y tu alegría. Miraba tu sonrisa y tus pestañas, miraba tu camisa negra. Me olvidé del mundo por un instante, me olvidé de toda las rotondas de la Grela que me esperaban, de todas las colas en los supermercados, de los que gritan en los bares, de los grupos indies, del debate de los toros, de la ley de normalización lingüística, de mi alopecia, de mis pecados, de los recitales de poesía, de los que leen en recitales de poesía… incluso me olvidé de Paulo Coelho. Miraba el cordón que llevabas a la cintura, miraba tus caderas, miraba tu alma gigantesca blanca y translúcida, miraba tu perfil precolombino, miraba directamente a la inmensidad. Olvidé mi nombre, y todos los otros nombres, olvidé si habría cerrado el coche, olvidé a todos los amigos del facebook, olvidé lo que me habían aconsejado mis amigos de verdad, olvidé los hospitales y las escuelas. También me olvidé de invitarte al cine, y de quedar contigo para otro día. Y, cuando te marchaste, lo recordé todo de nuevo.

2 comentarios to “Me olvidé de invitarte al cine”

  1. qué ben expresado ese deslumbramento!
    porque o feito de quedar apampado cunha moza non é tan extraño [ainda que o pareza],
    pero dicilo como o dixeches tí…
    normalmente sería cursi, ou basto, embarullado en emocións, ou límpido e ben construído,
    pero contado así…
    ata me deu envidia [non de ser a moza]

    de ser ti.

  2. sorprendíchesme co da Terraza!.
    [para outra vez, si?]

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