Archive for the Frikismo Category

Un caballero

Posted in Frikismo with tags on enero 21, 2011 by forragaitas

“Le atiende Vanessa”, me dijo aquella voz sin alma al otro lado del océano. Vanessa siempre me había parecido un nombre de puta. Además, yo no la había llamado. “Nos comunicamos con usted, uno de nuestros mejores clientes, para ofrecerle la nueva promoción de Movistar”.  No entendí toda aquella pompa. Ellos solo querían mi dinero. A mí no me importaba ni lo más mínimo que la empresa quebrara. Es más, me encantaría que todas sus oficinas, promociones y tarifas planas volasen un día por los aires. Además yo era un cliente de mierda, de esos que no llaman para preguntar qué hay de comer, ni para contarle a Puri lo que le dijo Coki que le pasó a Pachi “Mire, perdone, no me interesa. Ahora estoy muy ocupado”, le dije a Vanessa. Hasta entonces sentía verdadera lástima por las teleoperadoras. Todas las veces que me habían hablado me imaginaba sus tristes vidas. Encerradas en receptáculos de cristal, sin vida. Una existencia casi tan triste como la mía. Me imaginaba sus sueños rotos y sus  novios alcohólicos a los que mantenían. Nunca había podido concentrarme en absolutamente nada de lo que se afanaban en transmitirme esas voces femeninas. Pero Vanessa tenía un tono frío y aséptico y pretendía que la escuchara a toda costa. Y yo no podía, ni quería. Estuve unos cinco minutos en esa tesitura hasta que le colgué el teléfono. Me sorprendí de mi propia paciencia. Es duro ser un caballero en estos tiempos.

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Vanidad

Posted in Frikismo on enero 19, 2011 by forragaitas

La vanidad de nuestros cigarros en la oscuridad, nuestras gafas de sol, nuestro look descuidado, nuestros párrafos redondos, nuestras fotos en blanco y negro, nuestras citas literarias. La presunción de inocencia. Vivencias que creemos únicas, sensaciones que solo nosotros atesoramos. Nuestras sentencias irrefutables, nuestros amigos tan especiales. Cenas con vino caro y delicatessen. Planes de pensiones y gigas de porno. El funeral de la abuela. Lo que damos por sentado, los conductores que quisiéramos asesinar. Técnicos municipales de urbanismo. El mal aliento por las mañanas, el cáncer que nos devorará. Viaje al fin de la noche. Nos mantiene a flote la ilusión de atracar un banco, o la esperanza de que nos toque la lotería. Chuck Berry morirá pronto, o Jerry Lee. Después leeremos apasionadas crónicas sobre sus vidas de los que compran discos de The Killers, System of a Down, Artic Monkeys, Radiohead, Keane o mierda por el estilo. Ya casi no nos queda ni rock and roll.

La flor entre el asfalto

Posted in Frikismo with tags , on noviembre 16, 2010 by forragaitas

Cruzaba la carretera mientras llovía. El asfalto brillando bajo mis pies, la humedad metiéndose en mis huesos. No pasaban coches por aquella parte de la ciudad, una de esas urbanizaciones nuevas sin jardines donde solo vive gente engominada y con coches caros, todos guapísimos, ellos y ellas, como si fuesen estellas de cine, como si todo el mundo dependiera de sus trabajos importantísimos, todos trajeados y con mucha prisa. Yo andaba despacio sobre el firme. Toda la gente guapa estaba trabajando ya, esa zona tan exclusiva de la ciudad estaba ahora desierta, solo los vagos caminábamos por aquel sitio a aquellas horas. Ni siquera había una cafetería normal donde tomar un cortado y fumar un cigarro, solo habia locales exclusivos y modernísimos donde servían leche de soja sobre desconstrucciones de café… con cill out de fondo, por supuesto, y sin zonas de fumadores. Entonces la vi. Me paré y me agaché. Estaba allí, en el medio de todos esos millones de toneladas de hormigón y mierda: una esperanza verde en un borde de la acera, una brizna de vida en aquel paisaje inanimado, un trozo de vida entre tanta muerte de diseño, una patada en los cojones de la arquitectura moderna. Era una hierba minúscula pero crecía orgullosa hacia arriba, desafiante. Sobresalía del interior de una grieta casi imperceptible. Sus raíces se habían aferrado a Dios sabe dónde. Ascendía, triunfal, recordándonos lo ridículo de nuestra civilización, nuestra pequeñez y mortalidad. Subía hacia el cielo, en un canto a la vida que ya no podemos escuchar. Se hacía fuerte poco a poco, contra todo pronóstico. Le deseé suerte y seguí mi camino a ninguna parte, pensando en los museos de arte contemporáneo y en kilos de explosivos.

 

Es otoño

Posted in Frikismo, Miscelánea with tags on noviembre 13, 2010 by forragaitas

Es otoño. Echo de menos esos días en que miraba las copas de los árboles con la espalda mojándose en la hierba, la tierra entre mis uñas. Echo de menos no pensar en cuánto falta para mi día libre, mi miserable día libre. Echo de menos cuando todavía no sabía que era un esclavo, cuando todas las preocupaciones eran imaginar un mundo mejor. Ahora los árboles solo los veo desde el coche. Cada día atravieso un túnel de ramas y hojas que se están cayendo. Cada día pienso en bajar del coche y quedarme allí. Pero no lo hago.



Nada ha valido la pena

Posted in Frikismo on noviembre 3, 2010 by forragaitas

Los tíos que llaman con un shhhh a los camareros hacen que quiera asesinarlos lentamente, hacen que crea que nada ha valido la pena: la polis, el renacimiento, la ilustración, la lucha obrera… Suelen lucir sus miserias en voz alta en los bares, encargándose de que escuches bien los entresijos de sus puñeteras vidas, sus hipotecas, sus últimos moelos de coches, sus plazos fijos, sus putas madres… Suelen hablar de valores morales, de lo mal que se ha puesto la cosa con los inmigrantes, de que con Franco estas cosas no pasaban y demás. Beben vino y cerveza y fuman Marlboro mientras aseguran que ellos en su vida han probado un porro. Son los hombres de las altas esferas, deciden tu futuro, se encargan de convertir este mundo en un lodazal. Sentencian, adoctrinan, zanjan, tienen a la verdad de su parte. Van bien vestidos, pero ves en sus ojos esa mediocridad atávica del infeliz irremediable. No importa lo que tengan o hagan, porque siempre quieren más. Permanentemente insatisfechos, contagian su ponzoña sin saberlo. El mundo sería mejor sin ellos.

Me va mal con las mujeres

Posted in Frikismo, General with tags on junio 23, 2010 by forragaitas

Me va mal con las mujeres. No hay comunicación posible. A mis 31 años, veo cómo se abre un abismo a mis pies cada vez que inento un acercamiento. Y es que soy de tener novia, de ver películas los domingos en el sofá, de invitar a cenar y esas cosas. Necesito lo femenino, lo cálido. Necesito ese olor a leche, esa blandura sensual. Necesito una mujer. Necesito necesitar y que me necesiten. He estado acompañado hasta hace poco. Ella me dijo un día que lo nuestro había terminado hace mucho. Yo acababa de enterarme, de eso y de que se había tirado al becario. Por lo menos me lo dijo. Todavía se lo agradezco.

Entonces lo dejamos. A partir de ahí entré en la rutina del hombre soltero, la soledad del escultor de escarcha. Desde entonces conocí a tres mujeres. A la primera la invité al cine el primer día que la conocí. Me miró como si estuviese loco. Supe que no iríamos a ninguna parte. Con la segunda quedé varias veces. Una chica encantadora, pero no había química entre nosostros. Simplemente dejamos de llamarnos. De la tercera simplemente huí. Encefalograma plano discotequil.

La otra vez fui con Rubén de discotecas. Estábamos dispuestos a copular sin más, como fuese. Fue un fracaso. Nos engañamos a nosotros mismos. Y es que, mujeres del mundo, no buscamos copular… Bueno, no buscamos SOLO copular. Buscamos el amor, aunque ninguna nos vaya a creer jamás.

Mariano

Posted in Frikismo, Miscelánea with tags on febrero 26, 2010 by forragaitas

Como llegó se marchó, de repente. Teníamos 10 años y era el nuevo de clase. Se llamaba Mariano. Era de Valladolid. Pelirrojo. Decía cosas extrañas. Hacía cosas extrañas. Era diferente. Todos le odiaban. Enseguida nos hicimos inseparables. A ninguno de los dos nos gustaba el fútbol ni coleccionar cromos. Íbamos a la biblioteca, entrábamos en obras abandonadas, destrozábamos electrodomésticos abandonados… Eso era a lo que nos dedicábamos. Mariano se hacía preguntas: para qué valía estudiar si nos íbamos a morir, quién juzgaba a los jueces, cómo se construían las catedrales… Era un pequeño hijoputa renacentista. Una vez, cuando volvíamos del colegio, se acercó a una vieja que pedía dinero. Le dio cinco mil pelas que le habían dado sus padres por su cumpleaños. La señora quiso devolvérselo, pero no hubo manera. Un día me dijo que hablaba con Dios. Todavía hoy le creo. Supongo que será reponedor en un supermercado.