Archive for the Miscelánea Category

Carreteras a ninguna parte

Posted in Música, Miscelánea on septiembre 16, 2011 by forragaitas

Esclavos con diferentes nombres, pero esclavos al fin.

Tu negrero echa la culpa de todo a Zapatero mientras te deja con cinco días menos de vacaciones, después de tenerte trabajando durante todo el mes de agosto. El mío es como el tuyo, solo que más sutil. A los dos nos han engañado desde que íbamos al colegio. Llevamos indignados 30 años pero no vamos a ninguna asamblea. Vayamos a ninguna parte.

Campañas de sensibilización a favor de nosequé y proyectos internacionales de cooperación para nosecuanto. Y nos roban nuestra juventud a plazos. Una señora habla muy preocupada en televisión sobre los perros sin hogar. El periódico del bar abre su cuadernillo local con una gata maltrecha que se cayó desde un octavo piso. Otras veces habla de ositos de peluche perdidos y de cerdos que se comportan como personas. Subvenciones para artistas locales. Sicarios colombianos. Prostíbulos que abren. Homilías monótonas. Amigos que te abandonan. Coños secos. Resurrección de los muertos. Grupos de rock perfectamente despeinados. Carreteras interminables a ninguna parte. Amén.

Las películas ya no son películas, son videoclips. Las niñas de 16 años son ahora como putitas francesas. Y los chavales parecen todos iguales. No hay una sola nota discordante: llevan todos la misma ropa de imbéciles y tienen la misma expresión de vacío. Y aún encima el último disco de Lenny Kravitz es una puta mierda. Claro que siempre podemos huir.

Es muy fácil poder comprarse una Harley y ser un rebelde de bar. O decir hermosas idioteces 2.0. Mick Jagger es sir, pero sabemos que Keith nunca lo sería. Veo las fotos de facebook de tu viaje a Londres. Veo películas en blanco y negro. Veo cómo sirven las copas en la barra. Veo mi sueldo de novecientoseurista. Veo a los poetas de moda con sus másteres y sus mejillas sonrosadas, veo sus ojos de absoluto papanatismo. Veo el apocalipsis cada día en el supermercado. Mientras, tú lloras.

Alan Christie Wilson

Pienso en el suicidio de Alan Christie Wilson, alma máter de Canned Heat. Piensio en su cuerpo desnudo de 27 años entre los árboles del cañón de Topanga, vuelto hacia las estrellas de la noche californiana de septiembre de 1970. El Búho Ciego no dejó más nota póstuma que su silencio. Y sus canciones. Como su inmortal e hipnótica adaptación de On The Road Again, un tema del bluesman Floyd Jones, que a su vez se inspiró en un viejo blues de 1928 de Tommy Johnson. El retorno a ninguna parte, el viaje en sí mismo. La carretera como el destino fatal al que es inevitable regresar. La huida hacia la desesperación. Un blues perfecto, en el que la aspereza de la música contrasta con la voz suave y espectral de Wilson. Alzo mi copa a la luna por ti esta noche, amigo.

Take a hint from me mama. Please, don’t you cry no more, don’t you cry no more. ‘Cause it’s soon one morning down the road I’m gone.

Acéptame un consejo, nena. Por favor no llores más, no llores más. Porque pronto, una mañana, me habré ido carretera abajo.

Es otoño

Posted in Frikismo, Miscelánea with tags on noviembre 13, 2010 by forragaitas

Es otoño. Echo de menos esos días en que miraba las copas de los árboles con la espalda mojándose en la hierba, la tierra entre mis uñas. Echo de menos no pensar en cuánto falta para mi día libre, mi miserable día libre. Echo de menos cuando todavía no sabía que era un esclavo, cuando todas las preocupaciones eran imaginar un mundo mejor. Ahora los árboles solo los veo desde el coche. Cada día atravieso un túnel de ramas y hojas que se están cayendo. Cada día pienso en bajar del coche y quedarme allí. Pero no lo hago.



Ahora no me importan los atascos

Posted in Miscelánea on octubre 11, 2010 by forragaitas

Ahora no me importan los atascos, ni hacer cola en el supermercado, ni siquiera que pinchen a Bisbal . Ni siquiera me molesta ir un lunes a trabajar después de un fin de semana libre, Voy caminando y piso los charcos, me mojo los calcetines y no me doy cuenta. Me salto algún semáforo porque no lo veo y me da igual. También me da igual la gente que grita en los bares y toda la tristeza del mundo. Pienso en ti y todo parece tener sentido: las botellas misteriosamente colocadas en fila, las cumbres de Estado, las nubes, los recitales de poesía, las campañas de prevención al volante, las venganzas de sangre, los debates parlamentarios, el hambre, los ciclos de cine alternativo, las ofertas engañosas del Carrefour, los abusos de los poderosos… Nada importa porque me sumiré en tus ojos esta noche. Me refugiaré en tu cabello lacio y dejaré que todo pase. No me importa decirte extravagancias cuando bebo vino, no me importa decite exactamete lo que pienso cuando lo pienso. Tú me miras y sonríes, y yo siento que nada más que eso tiene sentido. Que paren el mundo. Nos bajamos en la próxima parada.

Me olvidé de invitarte al cine

Posted in Miscelánea on septiembre 21, 2010 by forragaitas

Me olvidé de que jugaba el Deportivo, y cuando pasamos por delante de aquel bar no sentí ninguna emoción al ver en el televisor que, increíblemente, íbamos ganando. Yo miraba tus ojos negros como la noche, tu pelo negro como el infinito, tus hoyuelos, tus cejas, tus labios, tu piel… Nadie más que nosotros paseaba por aquel lugar. Me olvidé de encender otro cigarro, de estar preparado para lo peor, de la hora que era, de contarte tantas cosas… Solo escuchaba tu voz, pausada y tranquila, honesta, tu voz azabache de ultramar. Me olvidé de la capital de tu país, y eso que lo había consultado para impresionarte. Miraba el ligero balanceo de tu cuerpo al caminar, escuchaba lo que me contabas pero no podía prestarte toda mi atención porque me perdía en tus detalles. Me olvidé de mí mientras me perdía en tus curvas, mientras escuchaba tu respiración, mientras te olía. Miraba tus bailarinas pasar sobre los charcos, miraba tu placidez y tu alegría. Miraba tu sonrisa y tus pestañas, miraba tu camisa negra. Me olvidé del mundo por un instante, me olvidé de toda las rotondas de la Grela que me esperaban, de todas las colas en los supermercados, de los que gritan en los bares, de los grupos indies, del debate de los toros, de la ley de normalización lingüística, de mi alopecia, de mis pecados, de los recitales de poesía, de los que leen en recitales de poesía… incluso me olvidé de Paulo Coelho. Miraba el cordón que llevabas a la cintura, miraba tus caderas, miraba tu alma gigantesca blanca y translúcida, miraba tu perfil precolombino, miraba directamente a la inmensidad. Olvidé mi nombre, y todos los otros nombres, olvidé si habría cerrado el coche, olvidé a todos los amigos del facebook, olvidé lo que me habían aconsejado mis amigos de verdad, olvidé los hospitales y las escuelas. También me olvidé de invitarte al cine, y de quedar contigo para otro día. Y, cuando te marchaste, lo recordé todo de nuevo.

Nos han mentido

Posted in Miscelánea with tags , , on agosto 3, 2010 by forragaitas

No creerán tu versión y te harán esclavo. Se reirán en tu cara mientras pierdes la fe, mientras lo pierdes todo. No les importará el fuego en tus ojos ni la ira moviendo tus dientes mellados. No te servirán tus sueños, tu esfuerzo, tus manos en carne viva ni tu corazón roto. No te servirá nada para nada. Te dirán lo que debes pensar, cuándo pensarlo y cómo pensarlo. La felicidad la buscarás en los bares, lo demás en Internet. Creerán que los intentas engañar cuando hables de perdón, cuando digas que te arrepientes. Querrán que desees tener la conciencia tranquila y simplemente bebas cervezas. Querrán que nunca te plantees si has estado equivocado siempre. Te tratarán con indiferencia y extrañeza, porque careces de algo que solo ellos parecen tener. Se burlarán de ti. No entenderán nunca que cualquier persona puede ser Oscar Wilde o Averroes, ni la lucha de Gandhi. No comprenderán que todo es una combinación de azar y mala leche, ni que el barrendero podría ser Premio Nobel. Te mirarán con desprecio porque sabes ver más allá de la carne, porque no necesitas explicar un verso. Mientras, las putas siguen siendo solo putas, ellos cotizan en bolsa y nos limitamos a mirar. Nos han mentido. Desde el principio. Que me devuelvan mi infancia. Las escuelas son la lacra del mundo. Los colegios son Hiroshima y Nagasaki en pequeñas dosis, el apocalipsis según San Juan.

La mosca en la sopa

Posted in Miscelánea, poesía with tags , on julio 30, 2010 by forragaitas

Creo que era la primera vez en mi vida que estaba leyendo poesía en un parque. Me acompañaba mi ex-novia. Recitábamos los versos en voz baja y nos reíamos. Eran tiempos felices. El mundo parecía tener sentido. Entonces no me importaban el infiermo de las colas en los supermercados o la mosca en la sopa. De repente una señora cayó al suelo cerca de donde estábamos. Iba paseando agarrada a dos personas que la levantaron del suelo casi de inmediato. Media docena de energúmenos surgieron de repente de la nada, posiblemente sus familiares, que cuidaban a la pobre anciana pensando solo en su herencia. Varios de ellos miraron hacia nosotros y empezaron a insultarnos: “¿Muy bonito el espectáculo, no?!”, nos gritó uno de ellos. Yo miré si se dirigía a alguien que estaba detrás de nosotros, pero me di cuenta que, increíblemente, se refería a nosotros. Atónitos, no supimos qué responder. La brutaldad y la ignorancia humana estaban ante nuestros ojos, la esencia de la ignominia secular al alcance de la mano. Los anormales estaban lo suficientemente lejos como para que no entendiéramos lo que decían a viva voz, pero lo suficientemente cerca como para que lo intuyéramos. No recuerdo haber sentido antes la maldad de una forma tan nítida y tan desesperanzadora. El fin del mundo podría haber comenzado allí. “¿Pero se refieren a nosotros?”, acertó a decir mi novia. Yo no pude articular palabra.

Marcas

Posted in General, Miscelánea on mayo 13, 2010 by forragaitas

Nos rodean. Están por todas partes. Cada vez me cuesta más encontrar camisetas que no pongan NADA. Hay gente que incluso paga más por una que está escrita. Otras desembolsan verdaderas fortunas por una que está escrita que llevan menos personas. Es un mundo extraño.

Hoy me quedé hipnotizado mirando una botella de Coca Cola. Blanco sobre rojo sobre negro, una combinación acojonante. Pensé que, cuando haya muerto, cuando todos nosotros hayamos muerto, esas letras seguirán. Y deseé que Coca Cola quebrara, que todas las marcas de todas las empresas desapareciesen de un plumazo. Ojalá.